Camino

Atravesaste el rio. Es cierto que tienes derecho a la vestidura del Dharmakaya; pero un Sambhogakaya es mayor que un nirvanico, y mayor aun es un Nirmanakaya, el Buddha de la compasion.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Fragmentos de Chuang-Tsé

El maestro carpintero Cheu, en su viaje en el país de Tsí pasó junto al roble que sombreaba el cerro del genio del suelo, en Köiu-yuan. El tronco de este famoso árbol podía esconder un buey. Se elevaba recto a ochenta pies de altura y esparcía unas ramas maestras, en cada una de las cuales se habría podido excavar una lancha. La gente acudía por decenas para admirarlo.

El carpintero pasó junto a él sin echarle ninguna mirada.

Pero, ¡mirad!, le dijo su aprendiz. Desde que manejo el hacha jamás he visto una pieza de madera tan hermosa. ¡Y ni se digna a mirarla!

He visto, dijo el maestro. Inadecuado para hacer una barca, un ataúd, un mueble, una puerta, una columna. Madera sin utilidad práctica. Vivirá mucho tiempo.

Cuando el maestro carpintero Cheu volvió de Tsí, pernoctó en Köiu-yuan. El árbol se le apareció en sueños y le dijo: Sí, los árboles de madera hermosa son talados jóvenes. A los árboles frutales se les rompen las ramas con el frenesí de robarles los frutos. Su utilidad les resulta fatal a todos. Asimismo, yo también soy feliz de ser inútil. A los árboles, nos ocurre lo mismo que a los hombres. Si eres un hombre útil, no llegarás a viejo.

A la mañana siguiente, el aprendiz preguntó al maestro: si este gran árbol es feliz de ser inútil, ¿por qué se dejó hacer genio del lugar?

Lo plantaron allí sin preguntarle su parecer, dijo el maestro, y además le importa un comino. No es la veneración popular que protege su existencia, sino su incapacidad para las utilidades comunes. Su acción tutelar se reduce a no hacer nada. Tal es el sabio taoísta, que es colocado allí a pesar suyo y se abstiene de actuar.

*

Al producir los bosques, la montaña atrae a aquellos que la despojarán. Al dejar gotear su grasa, la carne activa el fuego que la asa. El canelero es cortado porque su corteza constituye un condimento apreciado. Se entalla el árbol de barniz para hurtarle su valiosa savia. La casi totalidad de los hombres se imagina que ser juzgado apto para algo es un bien. En realidad, lo que es una ventaja es ser considerado inepto para todo.

*

Convertid el no-actuar en vuestra gloria, en vuestra ambición, en vuestro oficio, en vuestra ciencia. El no-actuar no desgasta. Es impersonal. Devuelve lo que ha recibido del cielo sin guardar nada para sí. Es esencialmente un vacío.

El hombre superior no ejerce su inteligencia sino a la manera de un espejo. Sabe y conoce sin acarrear atracción ni repulsión, sin que ninguna huella persista. Siendo así, es superior a todas las cosas y neutro respecto a ellas.

*

No, no alabaré a aquel que ha violentado su naturaleza por la práctica de la bondad y de la equidad. No alabaré a aquel que se ha dedicado al estudio de los sabores o de los sonidos, o de los colores aún cuando fuera célebre como U-eull, como Cheu-koang, como Li-Chou. No, el hombre no es bueno por practicar la bondad o la equidad artificial. Es bueno por el ejercicio de sus facultades naturales. Aquel que sigue sus apetitos naturales utiliza correctamente sus gustos. Aquel que escucha su sentido íntimo utiliza correctamente su oído. Aquel que no mira más que a sí mismo utiliza correctamente su vista. Aquellos que miran y escuchan a los demás, fatalmente toman algo de las maneras y juicios de los demás, en detrimento de la rectitud de su sentido natural. A partir del momento en que se han desviado de su rectitud natural, que tengan la fama de bandolero como Chee o de sabio como Pai-i, poco me importa; a mi juicio no son más que hombres desviados. Ya que para mí, la regla consiste en la conformidad o disconformidad con la naturaleza. La bondad y la equidad artificial son para mí tan odiosas como el vicio y la depravación.

*

En el centro de todas las cosas y superior a todas ellas, se encuentra la acción productora del Principio supremo. El Principio supremo es único y se transforma en acción productora. Trascendente y actuando sin cesar, es el Cielo (el instrumento físico de la acción productora del Principio). Por ello, los sabios adoptan como norma dejar hacer al cielo sin ayudarle, dejar actuar la acción productora sin interferir, dejar el primer Principio libre, sin pretender platicar en su lugar.

*

Cheu-Choeng-koi se fue a visitar a Lao-tsé y le dijo: he oído decir que eres un sabio y he recorrido muchas tierras para venir a verte. He andado durante cien días, hasta tener la planta de los pies callosa, y he aquí que me percato de que no eres un sabio, pues haces conservar indefinidamente los restos de tus comidas; has maltratado a tu hermana porque las ratas hurtaron unas pocas legumbres.

Lao-tsé, con la mirada distraída le dejó hablar y no respondió palabra.

Al día siguiente Cheu-Choeng-koi volvió a casa de Lao-tsé y le dijo: ayer te culpé. Tu silencio me ha hecho reflexionar. Te pido disculpas.

Hago tan poco caso de tus disculpas como de tus reproches, dijo Lao-tsé. Me he desprendido de todo deseo de hacerme llamar sabio, trascendente. Aún cuando me tratases de buey o de caballo, no replicaría nada. Incluso si lo que dicen es verdadero o si es falso, dejar hablar a los hombres es ahorrarse la molestia de contestarles. Mi principio consiste siempre en dejar decir. Mi silencio de ayer fue una aplicación de ello.

Entonces Cheu-Choeng-koi pasó en torno a Lao-tsé, evitando pisar su sombra; luego, presentándosele cara a cara le preguntó lo que debía hacer para enmendarse. Lao-tsé le contestó con repulsa: ¡Tú, ser enmascarado cuyos ademanes y gestos denotan pasiones indómitas e intenciones desviadas! ¿pretendes impresionarme y hacerme creer que estás deseoso y eres capaz de cultura? ¡Ve, pues confío tan poco en ti como en cualquier bandolero de fronteras!

*

El espíritu del sabio está dominado por una idea única y fija, no intervenir, dejar actuar la naturaleza y el tiempo.

*

Aquellos que conocen la naturaleza no intentan expresarla con palabras; los que lo intentan, muestran con ello que no la conocen. El hombre vulgar yerra buscando en los libros de las verdades; no contienen sino ideas trucadas. Un día, mientras que el duque Hoan de Tsoi estaba leyendo en la sala alta, el carretero Pien estaba trabajando en la confección de una rueda en el patio. De pronto, dejando su martillo y su cincel, subió las escaleras, se dirigió al duque y le preguntó: -¿Qué estás leyendo? -Las palabras de los sabios, respondió el duque. -¿De los sabios vivos? preguntó Pien. -De los sabios muertos, dijo el duque. -¡Ah! dijo Pien, los detritus de los antiguos. Irritado, el duque le dijo: Carretero, ¿en qué te metes? Apresúrate a disculparte o mando que te sentencien a muerte. -Me disculparé como un hombre de mi oficio, exclamó el carretero. Cuando fabrico una rueda, si lo hago con poca intensidad, el resultado será débil; si lo hago con mucha intensidad, el resultado será macizo; si lo hago, no sé como, el resultado será conforme a mi ideal, una buena y hermosa rueda; soy incapaz de definir este método; es un truco que no puede ser expresado, hasta tal punto que no he podido enseñárselo a mi hijo y a mis setenta años, para obtener una buena rueda todavía es necesario que la haga yo mismo. Los antiguos sabios difuntos cuyos libros estás leyendo, ¿acaso han podido hacerlo mejor que yo? ¿han podido depositar en sus escritos sus trucos, su genio, lo que hacía su superioridad frente al hombre vulgar? De lo contrario, los libros que lees no son, como he dicho, más que los detritus de los antiguos, el desperdicio de sus espíritus, los cuales han dejado de ser.

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La naturaleza no se modifica, el destino no cambia, el tiempo no puede ser detenido, la evolución no puede ser obstruida. Dejad que las cosas sigan su curso natural y triunfaréis. Id en contra y fracasaréis.

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El detentor de un excelente sable de Kan-ue, lo conserva cuidadosamente en su vaina y sólo lo utiliza en grandes ocasiones por temor a gastarlo en vano. ¡Qué extraño! la mayoría de los hombres se esfuerzan menos en la conservación de su espíritu vital que no obstante es más valioso que el mejor filo de Kan-ue. Pues este principio de vida se extiende en todo, desde arriba del cielo hasta abajo en la tierra, en todas las transformaciones de todos los seres, y es tan poco sensible que no puede ser figurado, confundiendo su acción con la del Soberano (se entiende el Soberano cósmico, el alma del mundo). Integridad y pureza conservan el alma e impiden que se desgaste. En su estado de integridad y pureza entra en comunión con la regla celeste.

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El abandono de las preocupaciones y de los asuntos conservan la vida, ya que este abandono preserva el cuerpo del cansancio y el espíritu vital del desgaste. Aquel cuyo cuerpo y espíritu vital están intactos y despiertos, está unido a la naturaleza. Y la naturaleza es padre y madre de todos los seres. El ser es formado por condensación y es deshecho por disipación para convertirse en otro ser. Y si en el momento de esta disipación, su cuerpo y su espíritu están intactos, entonces es capaz de transmigrar. Quintaesenciado, se convierte en cooperador del cielo.

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Imaginemos una chalana que atraviesa un río. Si una barca vacía, a la deriva, viene y choca con ella, los marineros, aun siendo irascibles, no se enfadarán, porque no hay nadie que ha entrado en conflicto con ellos, puesto que la barca estaba vacía. Si por el contrario, hay alguien en la barca, gritos e insultos saldrán inmediatamente de la chalana. ¿Por qué? Porque ha habido un conflicto de personas... Aquel que habrá podido despojarse incluso de su personalidad, podrá recorrer el mundo entero sin experimentar ningún conflicto.

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Un subalterno no debe rebelarse contra las decisiones de su superior. ¡Tanto más el deber de la sumisión incumbe a cada hombre respecto al cielo!

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El apogeo del ying (condensado en la tierra) es la pasividad tranquila. El apogeo del yang (condensado en el cielo) es la actividad fecunda. La pasividad de la tierra ofreciéndose al cielo, la actividad del cielo ejerciéndose en la tierra, de ambos nacieron todos los seres.

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Para llegar a conocer el Principio, se debe ante todo no pensar, no reflexionar. Para llegar a comprenderlo, no hay que tomar ninguna posición, no hacer nada. Para llegar a alcanzarlo, no hay que partir de ningún punto preciso ni seguir ninguna vía determinada... El adagio dice: Quien sabe no habla; quien habla, enseña que no sabe nada. El sabio no habla ni siquiera para enseñar.

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Escuchad esta historia: Un hombre tenía miedo de la sombra de su cuerpo y de la huella de sus pasos. Para liberarse de ello, decidió huir. Pero cuanto más pasos daba, más huellas dejaba. Por rápido que corriera su sombra no le dejaba. Persistiendo a pesar de todo en creer que la adelantaría, corrió tanto y tanto que acabó muriendo. ¡Qué imbécil! Si se hubiera sentado en un lugar cubierto, su cuerpo no habría proyectado ninguna sombra; si hubiera estado quieto, sus pies no habrían producido huellas. Sólo habría tenido que estar tranquilo y todos sus males habrían desaparecido.

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No venerar a un anciano es no respetar los ritos. No honrar a un sabio es carecer de juicio. No inclinarse ante la virtud que irradia de otra persona es perjudicarse a sí mismo. ¡Recuérdalo, ganso! Y si esto es cierto para cualquier virtud, tanto más lo es para la ciencia del Principio, por el cual todo lo que es subsiste, cuyo conocimiento es vida y su ignorancia es muerte. Conformarse al Principio proporciona el éxito, oponerse a él, el fracaso asegurado. El deber del sabio es honrar la ciencia del Principio donde la hallare. Ahora bien, este viejo pescador la posee. ¿Acaso podía no honrarle como lo he hecho?

*

Cantidad de recetas han sido inventadas por diferentes autores para gobernar el mundo, cada uno ha ofrecido la suya como si fuese la más perfecta. Sin embargo, todas han resultado ser insuficientes. Sólo hay un único procedimiento eficaz, dejar actuar el Principio sin contrarrestarlo. Está por todas partes, lo penetra todo. Si los influjos trascendentes bajan del cielo y suben de la tierra, si existen sabios, es gracias a él, inmanente en el todo universal. Cuanto más estrecha sea su unión con el Principio, más perfecto será el hombre. Los grados superiores de esta unión producen los hombres celestes, los hombres trascendentes, los hombres superiores.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Los Secretos de un Yogui

Entrevista a A.C. Bhaktivedanta Swami Prabhupada


VIDA ESPIRITUAL EN PRÁCTICA

Reportero: Las Deidades (esculturas inspiradas en la forma transcendental de Krishna, Dios) que están en los templos son hechas de materia; de manera que ustedes adoran cuerpos materiales.

Srila Prabhupada: La Deidad no es un cuerpo material. Usted la está viendo material porque tiene ojos materiales, por lo tanto no puede ver la forma espiritual. Es por esto que, de manera bondadosa, la Deidad aparece en un cuerpo material de manera que usted La pueda ver. Sin embargo, porque Dios, por bondad, se haya dispuesto a Sí Mismo de manera que Le vea, no significa que Él tiene un cuerpo material. Imagínese que el presidente viene a su casa; no significa que su posición y la de él sean la misma; es debido a su bondad. Por amor, él ha venido a su casa, lo que no equivale a que él tenga el mismo nivel suyo.

Reportero: Si conoce el proceso, entonces ¿la Deidad se vuelve Krishna?

Srila Prabhupada: No se vuelve, es Krishna.

Reportero: La Deidad es Krishna, pero sólo si usted conoce el proceso.

Srila Prabhupada: Sí, así como este cable eléctrico es electricidad. Quien conozca el proceso puede sacar electricidad del mismo.

Reportero: De lo contrario es sólo cable.

Srila Prabhupada: Sólo cable.

Reportero: Si hago una estatua de Krishna, no es Krishna sino…

Srila Prabhupada: Es Krishna, pero debe conocer el pro¬ceso de comprender qué es Krishna.

Reportero: No es sólo tierra y barro.

Srila Prabhupada: Sí. En la actualidad, debido a que no ha sido entrenado para ver a Krishna, Él, de manera bondadosa, aparece ante usted para que pueda apreciarle. Puede que usted vea tierra y barro, pero no puede ver lo que es espiritual. Imagine que su padre está en el hospital y muere. Usted llora al lado de su cama: “Ahora mi padre se fue”. Pero, ¿por qué dice que se fue? ¿Qué es lo que se ha ido?

Reportero: Pues, su espíritu.

Srila Prabhupada: ¿Y ha visto usted su espíritu?

Reportero: No.

Srila Prabhupada: De modo que no puede ver el espíritu, y Dios es el espíritu Supremo. En realidad Él es todo, materia y espíritu, pero usted no puede verle en Su identidad espiritual. Debido a esto, para mostrarle bondad, Dios aparece por Su misericordia sin límites en la forma de Deidad, de tierra y barro, para que usted pueda verle.

Reportero: ¿Qué pasa, por ejemplo, si uno es un joven traba¬jador o hijo de hacendado? ¿Debería renunciar a toda su vida y unirse a la comunidad en uno de los centros? ¿Cómo se mantendría en su vida cotidiana material?

Srila Prabhupada: Como le dije, este movimiento está destinado a crear brahmanas (Hombres inteligentes) en todo el mun¬do, debido a que el elemento brahmana está haciendo falta. Quien viene a nosotros con seriedad, debe volverse un brah¬mana, entonces debería adoptar la ocupación del brahmana y abandonar la de ksatriya (guerrero, administrador) y de sudra (obrero). Pero si uno desea conservar su profesión, y al mismo tiempo entender esta filosofía, es permitido. Tenemos muchos profesores que siguen nuestro movi¬miento, como Howard Wheeler, profesor de la Universidad Estatal de Ohio. Él es mi discípulo y continúa con su profesión, pero la mayoría de su dinero lo utiliza en Conciencia de Krishna. De los devotos casados que tienen su hogar fuera del templo, esperamos que contribuyan con el cincuenta por ciento (50%) de sus ingresos para nuestra sociedad, veinticinco por ciento (25%) para su familia, y veinticinco por ciento (25%) como reserva para emergencias personales. Pero el Señor Cheitanya nos enseña que las condiciones del devoto -interno, externo, casado, brahmana, sudra o sannyasi (renunciante)- no tienen importancia. El Señor Cheitanya dice: “Cualquiera que entienda la ciencia de Krishna se convierte en Mi maestro espiritual”.

Reportero: Pero ¿si uno es estudiante universitario, puede ser iniciado y admitido en su comunidad?

Srila Prabhupada: Si desea vivir en nuestra comunidad y luego iniciarse, es bienvenido. Si no, venga, trate de entender nuestra filosofía, lea nuestros libros; hay muchos libros, revistas, preguntas y respuestas. Trate de entender la filosofía. No es que de un momento a otro un estudiante viene y se convierte en discípulo nuestro. Primero él viene, se asocia y trata de entender. No hacemos escrutinios; de manera voluntaria él expresa su deseo de volverse discípulo.

Dependencia de Krishna

Reportero: ¿Es obligatorio dar apoyo financiero?

Srila Prabhupada: No. Es por deseo voluntario. Si usted dona, está bien. Y si no lo desea, no nos preocupamos. No dependemos de la contribución financiera de nadie. Dependemos de Krishna.

Reportero: ¿Rendirse significa que uno debe abandonar su familia?

Srila Prabhupada: No.

Reportero: Imagínese que me fuera a iniciar. ¿Tendría que venir a vivir en el templo?

Srila Prabhupada: No necesariamente.

Reportero: ¿Puedo permanecer en mi casa?

Srila Prabhupada: Desde luego que sí.

Reportero: Respecto de mi trabajo, ¿qué pasaría?, ¿debo dejarlo?

Srila Prabhupada: No. Tan sólo debe dejar sus malas costumbres y cantar el mantra: Hare Krishna, Hare Krishna, Krishna Krishna, Hare Hare / Hare Rama, Hare Rama, Rama Rama, Hare Hare, en estas cuentas, eso es todo. Llevando los principios vaishnavas.

Reportero: De cierta manera su movimiento ha sido criticado.

Srila Prabhupada: ¿De qué manera se le critica?

Reportero: La gente ha dicho que trabaja en contra de la familia y de la sociedad occidental.

Srila Prabhupada: (gesticulando a varios discípulos) He aquí una familia, señor. ¿Cómo puede nuestro movimiento estar en contra de la familia? Hay muchas familias y niños. ¿Ha venido usted a la clase de la mañana? Asisten muchos miembros de familia: el esposo, la esposa, los niños. Están todos presentes aquí, ¿cómo puede decir que nos oponemos a la familia? Es incorrecto. Debe tomar en cuenta que esta clase de crítica es especialmente envidiosa. No es prudente. Invitamos a todas las familias a venir y tomar Conciencia de Krishna. No estamos en contra de la sociedad occidental; mire este carro tan bien decorado. Si digo: “es disparatado”, ¿es esto inteligente? No. “Es disparatado el propósito para el cual fue creado”. Luego, simplemente queremos que la gente cambie su conciencia. Tampoco condenamos las cosas que han producido. Por ejemplo, con un cuchillo usted puede cortar vegetales y frutas, y ofrecerlas a Dios, pero si usted lo utiliza para cortar su garganta, es malo. De esta manera, la gente en la actualidad está utilizando el cuchillo de la tecnología para cortar sus gargantas, debido a que han olvidado la autorrealización, o sea, Conciencia de Krishna. Esto es malo.

Reportero: También me pregunto sobre las cosas tan bellas que los devotos le traen. Por ejemplo, usted salió del aero¬puerto en un carro hermoso, de lujo.

Srila Prabhupada: Eso enseña a los discípulos cómo conside¬rar al maestro espiritual, tan bueno como Dios. Si usted respeta al representante del gobierno tanto como al gobierno, entonces debe tratarle con opulencia. Si respeta al maestro espiritual tanto como a Dios, entonces debe ofrecerle las mismas comodidades que usted ofrecería a Dios. “Él viaja en un auto de oro”. Si los discípulos ofrecen a su maestro espiritual un automóvil común, no sería suficiente, porque el maestro espiritual debe ser tratado como Dios. Si Dios viene a su casa, ¿Le traería usted un carro ordinario o Le dispondría un carro de oro?

Reportero: ¿Puede uno llevar vida espiritual fuera del templo?

Srila Prabhupada: Sí. El método es sencillo: cante Hare Krishna, lo puede hacer en todo lugar, aun cuando camina en la calle. No debe pagar impuesto, no tiene pérdida y puede desarro¬llar su vida espiritual. ¿Es difícil? Usted tiene lengua, puede cantar. Hágalo y vea el resultado práctico. El templo es el lugar donde puede venir una vez por día y tomar inspiración. Pero si no tiene tiempo, puede cantar el Maha-mantra (Hare Krishna, Hare…) en toda parte donde se encuentre, y de manera gradual avanzará. Si dispone de más tiempo puede leer nuestros libros.

sábado, 4 de octubre de 2008

Narada: Bhakti Sutras



1. Ahora, explicaremos la religión del Amor Divino.

2. Esa, verdaderamente,es la naturaleza del Supremo Amor de Dios.

3. Y en su intrínseca naturaleza, el Amor Divino no es nada más que la bienaventuranza inmortal de la liberación (mukti) misma, la cual llega sin ser llamada por la gracia de Dios y el propio sacrificio.

4. Obteniendo eso, el ser humano realiza su perfección y divinidad, quedándose profundamente satisfecho.

5. Obteniendo eso, el ser humano no desea nada más; está libre del dolor y el odio; no se alegra por nada; no se esfuerza en trabajar por interés propio.

6. Realizando eso, el ser humano queda embriagado y fascinado, porque está completamente inmerso en el gozo de la Bienaventuranza del Atman, el verdadero y altísimo Ser.

7. El Bhakti (devoción, descrita como Paraprema o Amor Supremo) no es de la misma naturaleza que la lujuria, ya que es una forma de renunciación.

8. Ahora esta renunciación (la cual está referida en el último sutra como una característica invariable del Parabhakti) es solo una consagración de todas las actividades, tanto sagradas como seculares.

9. En tal renunciación a través de la consagración, hay una completa unificación, e indiferencia hacia cualquier cosa que se le oponga.

10. “Unificación” significa el abandono de cualquier otro apoyo.

11. Ante las actividades seculares y sagradas solo practica las que le son favorables, y se mantiene indiferente ante las que le resultan negativas.

12. Que una persona se dedique a estudiar las Escrituras, incluso después de estar bien establecido en su realización espiritual.

13. Por otro lado, existe el riesgo de una caída.

14. Las costumbres sociales también deben seguirse; pero actividades como obtener comida deben continuar en la medida necesaria para preservar la salud del cuerpo, hasta que éste sea deshechado siguiendo su curso natural.

15. Las características del Bhakti están descritas variadamente debido a diferentes puntos de vista.

16. Vyasa, el hijo de Parashara, opina que el Bhakti se expresa en actos de adoración.

17. El sabio Garga cree que se expresa en la devoción del “habla sagrada”.

18. El sabio Sandilya sostiene que no debe haber prejuicios para deleitarse en el Atman.

19. Pero Nárada es de la opinión que las características esenciales del Bhakti son la consagración de todas las actividades, la completa entrega a Él, y una extrema ansiedad por si Él llegara a ser olvidado.

20. Existen ejemplos de tales perfectas expresiones de Bhakti.

21. Este fue el caso de las Gopis de Vraja.

22. Incluso en este caso, la carga de no reconocer la divina gloria del Señor o de olvidarlo, no la soportaban.

23. Si ellas no hubieran tenido este conocimiento de la Divinidad, que era el objeto de su amor, su amor hubiera sido similar a la simple pasión de una mujer por su amado.

24. En ese amor profano de la mujer por su amado, su felicidad no consiste del todo en la felicidad del otro.

25. Pero el Supremo y Divino Amor descrito antes es algo más que Karma (acción), Jñana(conocimiento), y Yoga(unión).

26. Puesto que es el resultado de todos ellos.

27. Y también porque a Dios no le gusta la dependencia del propio esfuerzo sin ninguna otra ayuda, y Le gusta el sentimiento de tristeza debido a la conciencia de la indefensión al trabajar independientemente en la propia salvación; el Bhakti es lo más grande.

28. Para algunos, solo el conocimiento es lo que importa conseguir.

29. Otros piensan que estos diferentes aspectos son interdependientes.

30. Pero Nárada dice que la realización espiritual es su propio fruto.

31. Por eso se ha visto solo así en el caso del rey, el hogar, y la comida.

32. El rey no se convierte en rey como resultado de eso, ni deriva satisfacción de la comida, ni el hombre hambriento se siente satisfecho.

33. De la misma manera, la más alta realización espiritual solo es digna de ser aceptada como meta por aquellos que desean liberarse permanentemente de toda atadura.

34. Los maestros describen en himnos y canciones lo siguiente como la realización espiritual.

35. Pero este estado de Amor Supremo e Inmortalidad solo se hace posible entregando la realidad objetiva del mundo, tal como aparece ante el egocéntrico intelecto y los sentidos, y la consiguiente renuncia a los apegos.

36. Por un amoroso e ininterrumpido servicio.

37. Por escuchar y cantar la gloria de Dios, incluso mientras estás ocupándote en actividades ordinarias de la vida.

38. En primer lugar, se obtiene solo a través de la gracia de grandes almas, o por una pequeña porción de la gracia Divina.

39. Pero es extremadamente difícil llegar a encontrar a una gran alma y beneficiarse de su compañía; la influencia de un ser así es sutil, incompresible, e infalible es su efecto.

40. Sin embargo, puede obtenerse por la gracia de Dios y de una Encarnación Divina solamente.

41. Porque en Dios y en Sus devotos no hay sentido de diferenciación o diversidad.

42. Tales prácticas deben adoptarse, ya que nos capacitarán para recibir el beneficio de Su gracia.

43. Las malas compañías, solo sirven para ser esquivadas en todos los sentidos.

44. Porque conducen al despertar de la lujuria, ira, engaño, pérdida de memoria, así como de discernimiento, y la ruina final.

45. Aunque emergen como pequeñas ondas al principio, se convierten en un verdadero mar como resultado de las malas compañías.

46. ¿Quién cruza la Maya? Aquel que evita todo contacto con los objetos sensoriales, pues tienden a inflamar las pasiones; aquellos que recurren a las grandes almas, les sirven, y se libera de todas sus posesiones para servir a los necesitados.

47. Aquel que se retira a un sitio solitario y puro, corta de raíz su apego a los placeres de los tres mundos, se libera de los efectos de las tres Gunas, y entrega todo pensamiento de ganancia y manutención.

48. Aquel que entrega los frutos de su trabajo, renuncia a actividades egoístas y va más allá de los pares de opuestos, como el placer y el dolor.

49. Aquel que entrega incluso los ritos y ceremonias descritos en los Vedas y tiene constante añoranza de Dios.

50. En realidad él cruza, él cruza esta Maya y arrastra también al mundo para cruzarla.

51. La naturaleza intrínseca de la devoción desafía un análisis preciso, definición o descripción.

52. Es como la experiencia de alegría que un mudo tiene cuando prueba algo dulce.

53. La devoción, sin embargo se manifiesta a sí misma en uno, quienquiera que sea, cuando te haces apto para que se manifieste gracias a una Sádhana constante.

54. Desprovisto de atributos y libre de tendencias egoístas, esa es la naturaleza de una homogénea y subjetiva experiencia global, más sutil que lo más sutil, manifestándose como una experiencia interna.

55. Consiguiendo eso, uno ve y oye solo eso, habla y piensa solo en eso.

56. La devoción secundaria es de tres clases, de acuerdo a las cualidades de la mente de la persona en quien se manifieste; puede clasificarse en tres tipos: Sáttvika (pura), Rájasika( de acción), y Támasika (impura).

57. Cada cualidad precedente conduce mejor al más alto bien que su predecesora.

58. Esta devoción es más fácil de obtener y reconocer que el Parabhakti.

59. Porque no depende de ninguna otra prueba y es evidente por sí misma.

60. Porque adopta la forma de una completa paz mental y supremo gozo.

61. El Bhakta (devoto) no tiene motivo de preocupación por las miserias del mundo, pues él ha entregado su propio ser, el mundo, y los Vedas al Señor.

62. Para obtener Bhakti, no hace falta retirarse de la vida en sociedad; pero los frutos de todas las actividades sociales deben ser entregados al Señor; mientras esas actividades, naturalmente correctas y dando nobles frutos, deben continuar.

63. No deberían escucharse historias de ateos, mujeres , o riquezas.

64. El orgullo, vanidad, y otros vicios deberían entregarse.

65. Dedicando a Él todas las actividades, deseos, ira, orgullo, etc, deberían dirigirse solo hacia Él, o emplearse solo en la práctica de la devoción a Él.

66. Amor y solo amor como el de una devota esposa, el cual trasciende las tres Gunas, debería practicarse.

67. Los principales devotos son aquellos que poseen un amor total hacia Dios por Sí mismo.

68. Con la voz trémula de emoción, el vello erizado, los ojos llenos de lágrimas, el cuerpo estremecido; esos devotos purifican no solo a su familia sino a la tierra que les vió nacer.

69. Ellos imparten santidad a los lugares de peregrinación, llevan a cabo acciones rectas y buenas, y dan autoridad espiritual a las Escrituras.

70. Cada uno de ellos está lleno con el espíritu de los santos, y a través de ellos con el espíritu de Dios mismo.

71. Los padres se regocijan, los dioses danzan de alegría, y esta tierra obtiene un sabio.

72. En ellos no hay distinción de casta o cultura, belleza o nacimiento, riqueza o profesión, y demás.

73. Porque ellos son Suyos.

74. No conviene entrar en controversias sobre Dios, u otras verdades espirituales, o en méritos comparativos de diferentes devotos.

75. Como hay gran variedad de puntos de vista, y no hay ninguno basado en el mero razonamiento, es conclusivo por sí mismo.

76. Las enseñanzas de las Escrituras hechas con amor y devoción a Dios pueden ser discutidas y meditadas, y las prácticas espirituales que fomentan la devoción deberían ejercerse.

77. Aprovechará todo el tiempo a causa de su desapego del placer y el dolor, deseo y ganancia,etc; ese devoto no malgastará ni siquiera medio segundo.

78. Debería cultivar y preservar virtudes como la no-violencia, veracidad, pureza,y fe en la realidad espiritual.

79. Es solo el Señor quien es la fuente de todas las cualidades benditas, y debe ser adorado siempre por el devoto, libre de inquietudes y preocupaciones, en cada aspecto de su vida.

80. Siendo así glorificado, Él, el Señor, se manifiesta a Sí mismo y bendice a Sus devotos con la realización.

81. Solo el amor por el Absoluto, la eterna Verdad, es lo más grande; este amor, en verdad es lo más grande.

82. Bhakti, o Amor Divino, aunque es uno se manifiesta en once diferentes formas:

a) amor de glorificación de las cualidades benditas del Señor,

b) amor por Su encantadora belleza,

c) amor de adoración,

d) amor de constante recuerdo,

e) amor de servicio,

f) amor a Él como amigo,

g) amor a Él como hijo,

h) amor a Él como el de una esposa por su marido,

i) amor de auto-entrega,

j) amor de total absorción en Él,

k) amor de dolor por la separación de Él.

83. Esto es lo que los maestros del Bhakti declaran unánimemente, sin el más mínimo temor a la crítica; los grandes maestros: Kumara, Vyasa, Suka, Sandilya, Garga, Vishnu, Kaundinya, Sesha, Uddhava, Aruni, Bali, Hanuman, Vibhishana, y otros.

84. Quienquiera que sea que crea en la auspiciosa palabra de Nárada y tenga fe en ella, se convertirá en un amante de Dios, y alcanzará la más elevada Beatitud y la meta de la vida.

viernes, 1 de agosto de 2008

Fragmentos de Chuang-Tsé

El maestro carpintero Cheu, en su viaje en el país de Tsí pasó junto al roble que sombreaba el cerro del genio del suelo, en Köiu-yuan. El tronco de este famoso árbol podía esconder un buey. Se elevaba recto a ochenta pies de altura y esparcía unas ramas maestras, en cada una de las cuales se habría podido excavar una lancha. La gente acudía por decenas para admirarlo.

El carpintero pasó junto a él sin echarle ninguna mirada.

Pero, ¡mirad!, le dijo su aprendiz. Desde que manejo el hacha jamás he visto una pieza de madera tan hermosa. ¡Y ni se digna a mirarla!

He visto, dijo el maestro. Inadecuado para hacer una barca, un ataúd, un mueble, una puerta, una columna. Madera sin utilidad práctica. Vivirá mucho tiempo.

Cuando el maestro carpintero Cheu volvió de Tsí, pernoctó en Köiu-yuan. El árbol se le apareció en sueños y le dijo: Sí, los árboles de madera hermosa son talados jóvenes. A los árboles frutales se les rompen las ramas con el frenesí de robarles los frutos. Su utilidad les resulta fatal a todos. Asimismo, yo también soy feliz de ser inútil. A los árboles, nos ocurre lo mismo que a los hombres. Si eres un hombre útil, no llegarás a viejo.

A la mañana siguiente, el aprendiz preguntó al maestro: si este gran árbol es feliz de ser inútil, ¿por qué se dejó hacer genio del lugar?

Lo plantaron allí sin preguntarle su parecer, dijo el maestro, y además le importa un comino. No es la veneración popular que protege su existencia, sino su incapacidad para las utilidades comunes. Su acción tutelar se reduce a no hacer nada. Tal es el sabio taoísta, que es colocado allí a pesar suyo y se abstiene de actuar.

*

Al producir los bosques, la montaña atrae a aquellos que la despojarán. Al dejar gotear su grasa, la carne activa el fuego que la asa. El canelero es cortado porque su corteza constituye un condimento apreciado. Se entalla el árbol de barniz para hurtarle su valiosa savia. La casi totalidad de los hombres se imagina que ser juzgado apto para algo es un bien. En realidad, lo que es una ventaja es ser considerado inepto para todo.

*

Convertid el no-actuar en vuestra gloria, en vuestra ambición, en vuestro oficio, en vuestra ciencia. El no-actuar no desgasta. Es impersonal. Devuelve lo que ha recibido del cielo sin guardar nada para sí. Es esencialmente un vacío.

El hombre superior no ejerce su inteligencia sino a la manera de un espejo. Sabe y conoce sin acarrear atracción ni repulsión, sin que ninguna huella persista. Siendo así, es superior a todas las cosas y neutro respecto a ellas.

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No, no alabaré a aquel que ha violentado su naturaleza por la práctica de la bondad y de la equidad. No alabaré a aquel que se ha dedicado al estudio de los sabores o de los sonidos, o de los colores aún cuando fuera célebre como U-eull, como Cheu-koang, como Li-Chou. No, el hombre no es bueno por practicar la bondad o la equidad artificial. Es bueno por el ejercicio de sus facultades naturales. Aquel que sigue sus apetitos naturales utiliza correctamente sus gustos. Aquel que escucha su sentido íntimo utiliza correctamente su oído. Aquel que no mira más que a sí mismo utiliza correctamente su vista. Aquellos que miran y escuchan a los demás, fatalmente toman algo de las maneras y juicios de los demás, en detrimento de la rectitud de su sentido natural. A partir del momento en que se han desviado de su rectitud natural, que tengan la fama de bandolero como Chee o de sabio como Pai-i, poco me importa; a mi juicio no son más que hombres desviados. Ya que para mí, la regla consiste en la conformidad o disconformidad con la naturaleza. La bondad y la equidad artificial son para mí tan odiosas como el vicio y la depravación.

*

En el centro de todas las cosas y superior a todas ellas, se encuentra la acción productora del Principio supremo. El Principio supremo es único y se transforma en acción productora. Trascendente y actuando sin cesar, es el Cielo (el instrumento físico de la acción productora del Principio). Por ello, los sabios adoptan como norma dejar hacer al cielo sin ayudarle, dejar actuar la acción productora sin interferir, dejar el primer Principio libre, sin pretender platicar en su lugar.

*

Cheu-Choeng-koi se fue a visitar a Lao-tsé y le dijo: he oído decir que eres un sabio y he recorrido muchas tierras para venir a verte. He andado durante cien días, hasta tener la planta de los pies callosa, y he aquí que me percato de que no eres un sabio, pues haces conservar indefinidamente los restos de tus comidas; has maltratado a tu hermana porque las ratas hurtaron unas pocas legumbres.

Lao-tsé, con la mirada distraída le dejó hablar y no respondió palabra.

Al día siguiente Cheu-Choeng-koi volvió a casa de Lao-tsé y le dijo: ayer te culpé. Tu silencio me ha hecho reflexionar. Te pido disculpas.

Hago tan poco caso de tus disculpas como de tus reproches, dijo Lao-tsé. Me he desprendido de todo deseo de hacerme llamar sabio, trascendente. Aún cuando me tratases de buey o de caballo, no replicaría nada. Incluso si lo que dicen es verdadero o si es falso, dejar hablar a los hombres es ahorrarse la molestia de contestarles. Mi principio consiste siempre en dejar decir. Mi silencio de ayer fue una aplicación de ello.

Entonces Cheu-Choeng-koi pasó en torno a Lao-tsé, evitando pisar su sombra; luego, presentándosele cara a cara le preguntó lo que debía hacer para enmendarse. Lao-tsé le contestó con repulsa: ¡Tú, ser enmascarado cuyos ademanes y gestos denotan pasiones indómitas e intenciones desviadas! ¿pretendes impresionarme y hacerme creer que estás deseoso y eres capaz de cultura? ¡Ve, pues confío tan poco en ti como en cualquier bandolero de fronteras!

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El espíritu del sabio está dominado por una idea única y fija, no intervenir, dejar actuar la naturaleza y el tiempo.

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Aquellos que conocen la naturaleza no intentan expresarla con palabras; los que lo intentan, muestran con ello que no la conocen. El hombre vulgar yerra buscando en los libros de las verdades; no contienen sino ideas trucadas. Un día, mientras que el duque Hoan de Tsoi estaba leyendo en la sala alta, el carretero Pien estaba trabajando en la confección de una rueda en el patio. De pronto, dejando su martillo y su cincel, subió las escaleras, se dirigió al duque y le preguntó: -¿Qué estás leyendo? -Las palabras de los sabios, respondió el duque. -¿De los sabios vivos? preguntó Pien. -De los sabios muertos, dijo el duque. -¡Ah! dijo Pien, los detritus de los antiguos. Irritado, el duque le dijo: Carretero, ¿en qué te metes? Apresúrate a disculparte o mando que te sentencien a muerte. -Me disculparé como un hombre de mi oficio, exclamó el carretero. Cuando fabrico una rueda, si lo hago con poca intensidad, el resultado será débil; si lo hago con mucha intensidad, el resultado será macizo; si lo hago, no sé como, el resultado será conforme a mi ideal, una buena y hermosa rueda; soy incapaz de definir este método; es un truco que no puede ser expresado, hasta tal punto que no he podido enseñárselo a mi hijo y a mis setenta años, para obtener una buena rueda todavía es necesario que la haga yo mismo. Los antiguos sabios difuntos cuyos libros estás leyendo, ¿acaso han podido hacerlo mejor que yo? ¿han podido depositar en sus escritos sus trucos, su genio, lo que hacía su superioridad frente al hombre vulgar? De lo contrario, los libros que lees no son, como he dicho, más que los detritus de los antiguos, el desperdicio de sus espíritus, los cuales han dejado de ser.

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La naturaleza no se modifica, el destino no cambia, el tiempo no puede ser detenido, la evolución no puede ser obstruida. Dejad que las cosas sigan su curso natural y triunfaréis. Id en contra y fracasaréis.

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El detentor de un excelente sable de Kan-ue, lo conserva cuidadosamente en su vaina y sólo lo utiliza en grandes ocasiones por temor a gastarlo en vano. ¡Qué extraño! la mayoría de los hombres se esfuerzan menos en la conservación de su espíritu vital que no obstante es más valioso que el mejor filo de Kan-ue. Pues este principio de vida se extiende en todo, desde arriba del cielo hasta abajo en la tierra, en todas las transformaciones de todos los seres, y es tan poco sensible que no puede ser figurado, confundiendo su acción con la del Soberano (se entiende el Soberano cósmico, el alma del mundo). Integridad y pureza conservan el alma e impiden que se desgaste. En su estado de integridad y pureza entra en comunión con la regla celeste.

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El abandono de las preocupaciones y de los asuntos conservan la vida, ya que este abandono preserva el cuerpo del cansancio y el espíritu vital del desgaste. Aquel cuyo cuerpo y espíritu vital están intactos y despiertos, está unido a la naturaleza. Y la naturaleza es padre y madre de todos los seres. El ser es formado por condensación y es deshecho por disipación para convertirse en otro ser. Y si en el momento de esta disipación, su cuerpo y su espíritu están intactos, entonces es capaz de transmigrar. Quintaesenciado, se convierte en cooperador del cielo.

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Imaginemos una chalana que atraviesa un río. Si una barca vacía, a la deriva, viene y choca con ella, los marineros, aun siendo irascibles, no se enfadarán, porque no hay nadie que ha entrado en conflicto con ellos, puesto que la barca estaba vacía. Si por el contrario, hay alguien en la barca, gritos e insultos saldrán inmediatamente de la chalana. ¿Por qué? Porque ha habido un conflicto de personas... Aquel que habrá podido despojarse incluso de su personalidad, podrá recorrer el mundo entero sin experimentar ningún conflicto.

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Un subalterno no debe rebelarse contra las decisiones de su superior. ¡Tanto más el deber de la sumisión incumbe a cada hombre respecto al cielo!

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El apogeo del ying (condensado en la tierra) es la pasividad tranquila. El apogeo del yang (condensado en el cielo) es la actividad fecunda. La pasividad de la tierra ofreciéndose al cielo, la actividad del cielo ejerciéndose en la tierra, de ambos nacieron todos los seres.

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Para llegar a conocer el Principio, se debe ante todo no pensar, no reflexionar. Para llegar a comprenderlo, no hay que tomar ninguna posición, no hacer nada. Para llegar a alcanzarlo, no hay que partir de ningún punto preciso ni seguir ninguna vía determinada... El adagio dice: Quien sabe no habla; quien habla, enseña que no sabe nada. El sabio no habla ni siquiera para enseñar.

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Escuchad esta historia: Un hombre tenía miedo de la sombra de su cuerpo y de la huella de sus pasos. Para liberarse de ello, decidió huir. Pero cuanto más pasos daba, más huellas dejaba. Por rápido que corriera su sombra no le dejaba. Persistiendo a pesar de todo en creer que la adelantaría, corrió tanto y tanto que acabó muriendo. ¡Qué imbécil! Si se hubiera sentado en un lugar cubierto, su cuerpo no habría proyectado ninguna sombra; si hubiera estado quieto, sus pies no habrían producido huellas. Sólo habría tenido que estar tranquilo y todos sus males habrían desaparecido.

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No venerar a un anciano es no respetar los ritos. No honrar a un sabio es carecer de juicio. No inclinarse ante la virtud que irradia de otra persona es perjudicarse a sí mismo. ¡Recuérdalo, ganso! Y si esto es cierto para cualquier virtud, tanto más lo es para la ciencia del Principio, por el cual todo lo que es subsiste, cuyo conocimiento es vida y su ignorancia es muerte. Conformarse al Principio proporciona el éxito, oponerse a él, el fracaso asegurado. El deber del sabio es honrar la ciencia del Principio donde la hallare. Ahora bien, este viejo pescador la posee. ¿Acaso podía no honrarle como lo he hecho?

*

Cantidad de recetas han sido inventadas por diferentes autores para gobernar el mundo, cada uno ha ofrecido la suya como si fuese la más perfecta. Sin embargo, todas han resultado ser insuficientes. Sólo hay un único procedimiento eficaz, dejar actuar el Principio sin contrarrestarlo. Está por todas partes, lo penetra todo. Si los influjos trascendentes bajan del cielo y suben de la tierra, si existen sabios, es gracias a él, inmanente en el todo universal. Cuanto más estrecha sea su unión con el Principio, más perfecto será el hombre. Los grados superiores de esta unión producen los hombres celestes, los hombres trascendentes, los hombres superiores.

domingo, 20 de julio de 2008

Los diez Toros Zen (Kokuan)

1. La Búsqueda el Toro.

Atravieso innumerables ríos, perdido en impenetrables perfiles de distantes montañas.

Fallece mi fortaleza y se agota mi vitalidad, no encuentro el toro.

1 En la noche sólo oigo el chirriar de las cigarras a través del bosque.


Comentario:

El toro nunca se ha perdido. ¿ Qué necesidad hay de buscar?

Sólo a causa de la separación de mi verdadera naturaleza, fracaso en encontrarlo.

En la turbación de mis sentidos pierdo incluso mi camino.

Lejos de mi hogar, veo muchas encrucijadas, pero desconozco el verdadero sendero que me lleve a mi casa.

Me enzarzo entre la concupiscencia y el temor, la bondad y la maldad.



2. Descubrir sus Huellas.

!Junto a la rivera bajo unos árboles, descubro huellas!

Incluso sobre el fragante pasto veo sus pisadas.

Están en lo profundo de las montañas remotas.

Este rastro no puede ocultarse a ninguna nariz que apunte al cielo.


Comentario:

Comprensión de la enseñanza, veo las huellas del toro.

Ahora aprendo que, así como de un metal se forjan muchos utensilios, de mi mismo surgen miríadas de paisajes.

A menos que yo discrimine, ¿como diferenciaré lo cierto de lo falso?

Aún no he atravesado la puerta, pero he intuido el camino.



3. Encontrar al Toro.

Oigo la canción del ruiseñor.

El sol es cálido, la brisa suave, los sauces verdean a lo largo de la ribera,

Aquí ninguno toro puede ocultarse!

¿ Qué artista podría dibujar tan soberbia cabeza, cornamenta tan majestuosa?


Comentario:

Al oír la voz, podemos sentir su fuente.

Tan pronto como emergen los seis sentidos, atravesamos la puerta.

Dondequiera que uno entre, uno ve la cabeza del toro!

Esta unidad es como la sal en el agua, como el color en los tintes.

Lo más sutil no esta separado de mi mismidad.



4. Apresar al Toro.

Lo apreso con feroz lucha.

Su gran poder y voluntad son inagotables.

Desde la colina embiste a la inalcanzable nube lejana,

O permanece en un barranco impenetrable.


Comentario:

! Permaneció mucho tiempo en el bosque, pero hoy lo he apresado!

La bravura de la lucha interrumpe su camino.

El toro ya esta lejos de su anhelado pasto verde.

Su mente todavía es terca y sin freno.

Mi deseo de someterle me obliga a alzar el látigo.



5. La doma del Toro

Preciso el látigo y la soga,

De lo contrario, se escaparía por caminos polvorientos.

Si está bien domesticado, llega a ser dócil con naturalidad.

Entonces, sin herraduras, obedecerá a su dueño.


Comentario:

Cuando aflora un pensamiento, otro le sucede.

Cuando el primer pensamiento brota desde la iluminación, cuantos le siguen son verdaderos.

A través de la ilusión, se convierte todo en falsedad. La ilusión no esta producida por la objetividad; es el resultado de la subjetividad.

Amárralo fuerte por el anillo de la nariz y no dudes ni un instante.



6. Montándolo hasta casa.

Monto el toro, lentamente regreso a casa.

El son de mi flauta endulza la tarde.

Marco con palmas la armonía que me acompaña, y dirijo el ritmo eterno.

Quien oiga esta melodía se unirá a mí.


Comentario:

La lucha ha terminado, se han equilibrado pérdida y ganancia.

Canto la canción del leñador de la aldea, y entono melodías infantiles.

A horcajadas sobre el toro, contemplo las nubes en el cielo.

Recorro mi camino, sin importarme quien desde atrás me llame.



7. Trascendiendo al Toro.

A horcajadas sobre el toro, llego a mi hogar.

Estoy sereno.

El toro también puede reposar.

Empieza a amanecer.

En el plácido descanso, bajo el techo de mi morada, abandono el látigo y la soga.


Comentario:

Todo sigue una ley, no dos.

Unicamente nosotros hacemos del toro una realidad temporal.

Es como la relación entre el conejo y la trampa, los peces y la red.

Es como el oro y la merma, o la luna que aparece tras la nube.

Una sucesión viajes fugaces y arduos a través de un tiempo interminable.



8. Ambos, el toro y mi mismidad, trascienden.

Látigo, soga, mismidad, y toro, todo llega a "no-ser".

Este cielo tiene tal amplitud que ningún término puede abarcarlo.

¿ Como puede existir un copo de nieve en un fuego ardiente?

Aquí hay huellas de patriarcas.


Comentario:

La mediocridad ha desaparecido.

Mente libre de limitación.

No busco ningún estado de iluminación.

Tampoco hago nada, permanezco donde no existe ninguna iluminación.

Desde que deambulo sin condición alguna, las miradas no me pueden ver.

Aunque mil pájaros alfombraran con flores mi camino, la alabanza no tendría sentido alguno.



9. Alcanzar la Fuente.

Demasiados pasos se han dado para regresar a la raíz y la fuente.

!Mejor hubiera sido sordo y ciego desde el inicio!

Morar en la propia intimidad, indiferente a lo de fuera.

Las aguas del río fluyen plácidas y las flores son rojas.


Comentario:

La verdad es clara desde el inicio.

Equilibrado por el silencio, observo la producción y desintegración de formas.

Quien no esta vinculado a las "formas", no precisa ser "re-formado".

El agua es esmeralda, la montaña es añil, y observo la generación y la descomposición.



10. En el Mundo.

Descalzo y con el pecho al descubierto, me mezclo con la muchedumbre.

Mis ropas son andrajosas y polvorientas, y siempre mantengo la placidez.

No uso magia alguna para prolongar mi vida;

Ahora, ante mí, los árboles muertos aparecen vivos.


Comentario:

Adentro, tras mi puerta, mil sabios no me reconocen.

La belleza de mi jardín es invisible.

¿Por qué deber uno busca las huellas de los patriarcas?

Voy al mercado con mi odre de vino y regreso a casa con mi báculo.

Visito la bodega y el mercado, sobre quienes poso mi mirada, se convierten en iluminados.